Lunares

Casi todas las personas tienen lunares que pueden tener diferente aspecto, color, tamaño y forma.
Pueden aparecer a cualquier edad, aunque la mayoría de los lunares lo hace durante los primeros veinte años de vida.
Los lunares en Dermatología reciben el nombre médico de “nevos”.
Pueden salir en la piel de cualquier parte del cuerpo incluso en los genitales, en los labios, adentro de la boca y/o en las uñas.
En los adultos si bien pueden seguir apareciendo lunares, muchos de ellos se pueden achicar e incluso desaparecer con el paso del tiempo.

Control de lunares

Los lunares tienen que ser controlados por el Dermatólogo. Esto posibilita que si tenés algún lunar maligno, el profesional lo va a detectar tempranamente reduciendo el riesgo que presenta para tu salud.
Todas las personas tienen que controlarse los lunares con el Dermatólogo una vez al año, y algunas deben hacerlo más seguido por presentar más riesgos de tener cáncer de piel.
El Dermatólogo va a mirarte toda la piel; si existe algún lunar que le llame la atención va a mirarlo con una lupa especial que se llama "dermatoscopio", que le permite al profesional tener una imagen más precisa y completa de las características del lunar.

Además de ir anualmente al Dermatólogo a controlarte los lunares, es importante que cada dos meses vos mismo te mires los lunares, realizando una serie de maniobras sencillas que se conocen con el nombre de autoexamen de la piel.
Este examen consiste en una auto-inspección de tus lunares; debe realizarse en un ambiente bien iluminado, con un espejo fijo y un espejo de mano.
El objetivo de este examen es que puedas darte cuenta si se produjo algún cambio en tus lunares, o si te apareció algún lunar de determinadas características (ver ABCD), para que consultes lo antes posible al Dermatólogo.
El autoexamen no te va a llevar más de cinco o diez minutos, y tenés que seguir los siguientes pasos:


1- Examiná la zona anterior y posterior del cuerpo frente al espejo, después con los brazos levantados mirá los costados tanto el izquierdo como el derecho
2- Flexioná los codos y observá las axilas, los antebrazos, los brazos, la palma de las manos y entre los dedos
3- Mirá la parte de adelante y la de atrás de las piernas, la planta de los pies y entre los dedos
4- Con el espejo de mano mirá la nuca y el cuero cabelludo separando los pelos
5- Con el espejo de mano mirá la zona glútea y la genital.

El ABCD de los lunares

Determinadas características en los lunares te deben llamar la atención y tenés que ir al Dermatólogo para que te revise. Estas son:

Asimetría: Si dividís el lunar con una línea imaginaria por la mitad, una mitad es diferente de la otra
Bordes: El borde del lunar es irregular con entradas y salidas o está mal definido y cuesta seguirlo con la vista
Color: Se observan distintos colores dentro del lunar, no un color uniforme
Diámetro: El lunar tiene más de 6 milímetros de diámetro o aumentó rápidamente su tamaño

Dos creencias populares incorrectas

"Los lunares que tienen pelos son malignos": FALSO
Tanto los lunares buenos como los malos pueden tener pelos y esto no se relaciona para nada con la benignidad o malignidad del lunar, es solamente una característica más del mismo. Que un lunar tenga pelos, lo único que quiere decir es que tiene pelos.

"Los lunares que están en las manos o los pies se sacan porque son malos": FALSO.
Si bien antes se creía que el roce constante de estos lunares podía transformarlos en malignos, hoy en día se sabe que esto no es así. Por lo tanto los lunares de las manos o los pies se controlan como si estuvieran en cualquier otra parte del cuerpo, sin necesidad de extirparlos.

Si tenés algún lunar que haya cambiado su forma, color o tamaño en el último tiempo o que te llame la atención, consultá con el Dermatólogo para que lo evalúe.

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